¿Qué es la Economía Liberal?

Economía

Historia y origen de la economía liberal 

El liberalismo, es una doctrina que considera que la protección y la mejora de la libertad del individuo es el problema central de la política. Los liberales suelen creer que el gobierno es necesario para proteger a los individuos de ser perjudicados por otros, pero también reconocen que el propio gobierno puede suponer una amenaza para la libertad. 

Thomas Paine en Common Sense (1776), sostiene que,  el gobierno es en el mejor de los casos, necesario. Las leyes, los jueces y la policía son necesarios para asegurar la vida y la libertad del individuo, pero su poder coercitivo también puede volverse contra el ciudadano. 

El problema, entonces, es diseñar un sistema que dé al gobierno el poder necesario para proteger la libertad individual pero que también impida a los gobernantes abusar de ese poder.

A finales del siglo XIX, la mayoría de los liberales han insistido en que los poderes del gobierno pueden promover y proteger la libertad del individuo. Según el liberalismo moderno, la principal tarea del gobierno es eliminar los obstáculos que impiden a los individuos vivir libremente o realizar plenamente su potencial. 

Tales obstáculos incluyen la pobreza, la enfermedad, la discriminación y la ignorancia. El desacuerdo entre los liberales sobre si el gobierno debe promover la libertad individual en lugar de limitarse a protegerla se refleja en cierta medida en las diferentes concepciones del liberalismo que prevalecen en los Estados Unidos y en Europa desde finales del siglo XX.

Características generales de la economía liberal 

El liberalismo se deriva de dos características relacionadas de la cultura occidental. La primera es la preocupación de Occidente por la individualidad, en comparación con el énfasis que ponen otras civilizaciones en el estatus, la casta y la tradición. 

A lo largo de gran parte de la historia, el individuo ha estado sumergido y subordinado a su clan, tribu, grupo étnico o reino. El liberalismo es la culminación de los desarrollos en la sociedad occidental que produjeron un sentido de la importancia de la individualidad humana. 

Otra característica es la liberación del individuo de la completa subordinación al grupo, y una relajación de la fuerte sujeción de la costumbre, la ley y la autoridad. A este respecto, el liberalismo representa la emancipación del individuo.

El liberalismo también se deriva de la práctica de la adversidad en la vida política y económica europea, un proceso en el que la competencia institucionalizada entre diferentes productores en una economía de mercado, genera un orden social dinámico. 

Sin embargo, los sistemas adversarios siempre han sido precarios, y la creencia en la adversidad tardó mucho tiempo en surgir de la visión más tradicional, que se remonta al menos a Platón, de que el Estado debe ser una estructura orgánica, como una colmena, en la que las diferentes clases sociales cooperan desempeñando funciones distintas pero complementarias. 

Economía

Los fundamentos económicos de la economía liberal 

Si los cimientos políticos del liberalismo se establecieron en Gran Bretaña, también lo fueron sus cimientos económicos. Dado que la teoría mercantilista imperante entendía el comercio internacional como un juego de suma cero.

En el que,  la ganancia para un país significaba la pérdida para otro, los gobiernos nacionales intervenían para determinar los precios, proteger las industrias de la competencia extranjera y evitar el intercambio de información económica.

En Francia, un grupo de pensadores conocidos como los fisiócratas sostuvieron que la mejor manera de cultivar la riqueza es permitir una competencia económica desenfrenada. Su consejo al gobierno era laissez faire, laissez passer (dejalo, ser dejalo pasar). Esta doctrina encontró su exposición más completa e influyente en La riqueza de las naciones (1776), del economista y filósofo escocés Adam Smith. 

El libre comercio beneficia a todas las partes, según Smith, porque la competencia lleva a la producción de más y mejores bienes a precios más bajos. Dejar a los individuos libres de perseguir sus propios intereses en una economía de intercambio basada en una división del trabajo mejora según el autor necesariamente el bienestar del grupo en su conjunto. 

El individuo se aprovecha del bien público porque en una economía de intercambio debe servir a los demás para servirse a sí mismo. Pero sólo en un mercado genuinamente libre es posible esta consecuencia positiva, por lo que, cualquier otro acuerdo, ya sea de control estatal o de monopolio, puede conducir a la regimentación, la explotación y el estancamiento económico.

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